Situación, tenemos menores de edad y tenemos los teléfonos con capacidades sorprendentes (y las que le faltan por implementar).
Pues, tenemos un problema, un sendo problema. los adolecentes tienden a excederse en lo que pueden hacer, para así demostrar que lo pueden hacer ó que son lo suficiente “maduros” , incluso llegando a extremos que no son sanos para ellos y si lo digo es por que aun me acuerdo (bien que me acuerdo y no fue hace mucho).
Volviendo al día de hoy, tenemos los comportamientos clásicos de los estudiantes: Abusadores (Bullys), victimas y espectadores. Y la dinámica que con esto conlleva, abuso-permisividad-complicidad, entre los estudiantes aderezados con un poco de tecnología como lo son los teléfonos ya dichos, pequeñas maquinas de fantasía que ponen en sus manos una herramienta excepcional para el acoso a sus compañeros e incluso maestros, la capacidad de hacer daño se incrementa.
Es relativamente fácil, el tomar el móvil para grabar una pelea entre compañeros, o algunas fotos que podrían llevar a problemas judiciales a mas de uno.
No estoy al tanto del marco jurídico que puede aplicar en el caso de Bulling, pero en el de material sugestivo con menores puede ser un verdadero problema incluso siendo el mismo menor el victimario y victima de si mismo.
El móvil como herramienta de comunicación y su uso debería ser de para la transmisión de buenos momentos y no desgracia ajena (o propia).
Así mismo padres y maestros deben encausar de una manera adecuada a estas generaciones y comprender que la dinámica de la vida de los muchachos aunque podría ser similar a la de ellos no es la misma, no esta de mas que allá una mejor comunicación entre padres e hijos para que estos últimos desarrollen un buen comportamiento que les brinden seguridad a ellos mismos y a los que los rodean.
No debemos satanizar el uso del móvil, por los adolecentes incluso si este es en la escuela, no los debemos privar de estos solo por que así es mas fácil manejarlos, no se trata de simplemente prohibir así sin mas. Hacerlo equivaldría a prohibir los lápices por ser potenciales armas.
Los adolecentes merecen libertad, pero también una sabia guía, mas que una serie de reglas que no alcanzan a comprender.
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