martes 3 de enero de 2012

El 2012 y el año que nos espera



Los humanos cómo el resto de los seres vivos funcionamos a base de ciclos, desde los muy sencillos a los muy complejos, ciclos que se construyen dentro de otros mas grandes: el ciclo del agua, el ciclo del carbono, el ciclo del nitrógeno y en si mismo el ciclo de la vida, aquel en el que uno nace, crece, se reproduce si tiene uno suerte (o solo lo intenta con muchas ganas), y finalmente muere. Científicos han estudiado el comportamiento de la materia y han llegado a conclusiones de que los propios átomos con el paso de los eones se terminaran desintegrando, volviendo el universo un gran espacio lleno de nada. Que al paso también de eones podría otra vez tener algo siguiendo la misma pauta.

Entonces no es raro el participar en estos ciclos, usarlos a nuestro favor cuando es posible, o bajo nuestra óptica, el hacer los nuestros cómo en el caso del calendario. Independientemente de su estructura, cada calendario hasta la fecha a tenido su lugar debido a las necesidades especificas de sus pueblos (así como sus consideraciones), por razones hasta cierto punto arbitrarias, hasta cierto punto razonadas hoy usamos el calendario gregoriano cómo el referente mundial.

Así que escribo esto el tercer día del primer mes del dosmilésimo decimo segundo año de nuestra era.

Llego a este con una calidad de salud aceptable, bien acompañado, algo amolado económicamente y con cierta incertidumbre. Sobra un poco el decir que este año que paso fue el ultimo en el que pude convivir con mi abuela Felipa, o ver a mi tío “Tolín”, fue cómo todos lo años un año donde las perdidas marcaron a los vivos, ya sea de manera fortuita o no.
Fue el año donde nos enteramos de noticias espantosas, así como de otras más amables, fue un año como la vida misma, un año en el que había que luchar. Fue un año en el que vaya sea la frivolidad, disfrute realmente mi cumpleaños, fue el año en el que pudimos cerrar con los amigos, en el que disfrute la compañía integra de una gran mujer que estuvo junto a mi en las buenas, en las malas y en las peores.

La vida es dura, la vida es efímera, pero de todos los dones es el más grande.

El 2012 trae para todos un cuaderno en blanco en el cual escribir  nuestra historia, llena de nuestros deseos, de nuestros miedos, nuestras filias, nuestras necesidades, siempre a la expectativa de algún evento imprevisto que nos cambie por un tiempo o de manera definitiva nuestra comprensión del mundo.

Este año también trae la “amenaza” de una antigua civilización, una elección presidencial, pago de placas y demás impuestos anualizados. Nos trae posibilidades, citas, reuniones y celebraciones. 

Nos trae un pesimismo tremendo, pero también nos llama a tener esperanza, a entender que la forma en la que la vida se abrió paso fue luchando, prosperando en lo adverso, en el unir lo mejor que tenemos para brindar un mejor mañana. 

Pues el mejor mañana, no es el resultado de un mágico programa de gobierno, el buen mañana, es la pequeña lucha que todos hacemos, no nada mas por nosotros, si no aquella que luchamos por alguien mas.

Aquella puerta que  le abrimos al que trae los brazos ocupados, aquel chance que le damos al que lleva prisa, o esa vez que dejamos al que solo va a pagar un producto  que lo pague primero. El ayudar al que se le quedo el carro tirado y aun ni lo conoces.

Espero que este año pinte bien para ustedes, y ya saben si es el fin del mundo, al menos pásenlo con quien aman, porque yo si lo haré.